
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se está preparando para una cumbre de alto perfil con el presidente chino Xi Jinping a mediados de mayo, con ambas partes manteniendo una comunicación activa antes de la reunión. La reapertura del Estrecho de Ormuz, un punto crítico de estrangulamiento energético global, ha sido bien recibida por Xi, según Trump, y se espera que influya en el tono de las conversaciones.
La cumbre se produce en un momento de creciente incertidumbre global, que incluye el conflicto en curso en Irán y el aumento de la rivalidad económica y estratégica entre Estados Unidos y China. Los analistas sugieren que si bien las expectativas de avances importantes son bajas, la reunión podría dar forma a la futura cooperación e inversión entre las dos potencias.
El resultado podría depender más de la imagen y la señalización diplomática que de acuerdos sustantivos.
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