Decenas de miles de surcoreanos LGBTQ y sus seguidores celebraron el Orgullo en el centro de Seúl, superando una prohibición en su lugar habitual.
Las autoridades habían denegado el permiso para que el evento se llevara a cabo en la Plaza de Seúl, una decisión que fue criticada pero que no pudo apagar el espíritu de la comunidad. La reunión de este año marca un momento significativo de resistencia y visibilidad para los derechos LGBTQ en Corea del Sur, donde el matrimonio entre personas del mismo sexo aún no es reconocido.
El éxito del festival a pesar de las restricciones destaca el creciente apoyo y la demanda de igualdad en la cuarta economía más grande de Asia.
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